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El
desarrollo de la conciencia:
En el principio de los tiempos, el hombre era muy frágil; su
existencia dependía principalmente de frutas y de residuos
alimenticios de otros animales. Esta lucha por la existencia
y por la búsqueda del alimento, convirtió al hombre en el
depredador más formidable que ha existido en toda la
historia.
Se puede
considerar que la vida de los hombres es una síntesis de
todo lo ocurrido en el planeta, pues a través de los tiempos
han sufrido una serie de transformaciones y mutaciones que
los convirtieron en seres más concientes de su
responsabilidad.
Después de
que ocurrió su primera iluminación conocida como “La Razón”,
siguieron una serie de acontecimientos que dieron a la
experiencia de vida del hombre un desarrollo conciente en el
vivir y un deseo constante de ser mejor.
Desde los
primeros tiempos y hasta el presente, el hombre ha vivido
aprendiendo una serie de experiencias, con las cuales
obtiene información del medio ambiente a través de los
sentidos: la vista, la audición, el gusto, el tacto y el
olfato que le han permitido conocer su mundo exterior. Toda
esta información se ha ido guardando en su memoria. Poco a
poco se ha dado cuenta que tanto los accidentes, el
resultado de las experiencias vividas, así como el análisis
de las mismas, le permiten obtener la solución a muchos
problemas.
El hombre se
dio cuenta que la vida es una serie de sucesiones y una
eterna repetición de hechos: a la primavera le sigue el
verano, luego viene el otoño y se finaliza con el invierno
para luego repetir el proceso. Asoció que las experiencias
del presente son repetitivas y que lo único que cambian son
los lugares, las personas y las características.
Esto lo
llevó en su momento a buscar formas más equitativas para
mantener relaciones con los demás miembros de la comunidad
basándose en la experiencia vivida. Y ya que la vida era muy
difícil, encontró que la vida en comunidad requería la unión
del esfuerzo conjunto en la búsqueda de una existencia
mejor, con el objeto también de no tener que defenderse
continuamente de sus congéneres ni de otras tribus más
agresivas.
Como
resultado de esto surgió la Actividad Espiritual y por ende
la Deducción.
Con la
Actividad Espiritual se amplió para el hombre el concepto de
vivir. Comenzó a estudiar los valores sociales y a
establecer la diferencia con los valores de conciencia,
basándose en la búsqueda de la armonía de la existencia para
“ser feliz y hacer felices a los demás”. Dentro del estudio
y la práctica de los valores, el hombre los convirtió en una
estrategia de transformación de la existencia.
Y así,
tomando medidas para no cometer los mismos errores del
pasado, comenzó a prepararse de antemano ante posibles
dificultades, aprendiendo a juzgar los hechos actuales y
comparando su similitud con los hechos del pasado. Surgió
entonces la Previsión.
Se dio
cuenta que también con la experiencia del presente unida con
la del pasado, se podrían tomar medidas anticipadas con el
objeto de lograr un fin. Evitó con mucho cuidado no repetir
hechos negativos que pudieran influir en errores futuros.
Así tuvo su origen la Prevención.
El hombre se
dio cuenta de que era necesario un análisis ordenado y
coherente dirigido hacia un objetivo, sin perder de vista
los valores ni el sentido de la más estricta moral de
conciencia y tomó las precauciones que provienen de la
deducción, del tiempo, del lugar, del ambiente y de las
contingencias que lo pudieran alterar. Así el hombre
acompañó al raciocinio con el conocimiento de los elementos
humanos, tomando en cuenta los conceptos abstractos y
concretos que le permitieron buscar una síntesis de acción,
tomando en consideración las posibles reacciones. De este
resultado nació la Reflexión.
Dentro de la
reflexión, el hombre empezó a analizar los hechos con
cordura y sensatez, aprendiendo a discernir entre la verdad,
el error, así como entre el bien y el mal. Clasificó
entonces las ideas con un minucioso examen desprovisto de
sentimentalismo y de cualquier opinión personal, ya que
entendió que todo resultado debía ser afirmativo o negativo
y si fuese neutral sería una opinión.
Si alguno de
los elementos anteriores faltaba, el hombre se podía volver
víctima del error y la ignorancia, ya que comprendió que la
razón es el desarrollo armonioso de la verdad y que ésta
produce tranquilidad de conciencia existencial. Convirtiendo
su vida en un acto de Voluntad Consciente, se dio cuenta que
la experiencia ajena podía ser tan útil como la propia. Los
acontecimientos se repetían y de su correlación y
equivalencia surgía la enseñanza.
Se percató
de que si el conocimiento y la sabiduría se obtienen
demasiado tarde, no sirven para evitar los contratiempos que
ocasiona el ímpetu de la juventud. Desarrolló el arte de
establecer la relación entre las cosas, analizándolas
minuciosamente antes de aceptarlas, aplazarlas o
desecharlas. Estableció el arte de la relación y la
diferencia de las cosas. Nació la Razón.
Buscando el
misterio que hay más allá de los hechos, tuvo que detenerse
a examinar los peligros, continuando luego el camino con
cautela. En una actividad consciente de los contratiempos
involucrados y sin perder las metas ni el sentido de la
realidad, se introdujo en los problemas, desafiando las
razones ocultas que los producían, aprendiendo a juzgar sin
pasión y sin interés personal en un Esfuerzo Continuo de los
sentidos hacia un fin. Con sentido de Moderación,
equilibrio, cordura, paciencia, sensatez y sobriedad,
acallando las antipatías mal definidas, el hombre puso freno
a su entusiasmo impetuoso. De esta Reflexión Serena y la
Meditación surge entonces la Sabiduría. Analizando después
todas las experiencias que da la vida, el hombre le llamó
Cordura a ese conjunto de experiencias, es decir, la
sabiduría que todos ansiamos.
Llegó un
momento en el cenit de sus cavilaciones en el que llegó al
vacío dentro del no ser, sin experimentar ansiedad,
angustia, deseos, celos ni otros sentimientos negativos.
Sintió su alma vacía pero plena de conciencia y de amor.
Todo desapareció y en algún momento la luz invadió sus
mundos interiores, el universo, la vida, la muerte, la luz y
la oscuridad, lo finito y lo infinito, el principio y el
fin. Se dio cuenta de que él es solamente un caminante en el
camino, más allá de la ruta de la existencia. Experimentó un
mundo nuevo y único, recorriendo un camino que sólo se
penetra a través del dominio de los inmortal con amor y
plenitud, y deseó compartirlo con los demás, dando
nacimiento en ese momento a una Escuela y así, al inicio de
un Linaje.
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